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La Administración de Donald Trump ha tomado una medida inédita al designar a la empresa estadounidense de inteligencia artificial Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro militar.
Esta decisión obliga a los contratistas del Ejército a dejar de utilizar los servicios de la start-up, en represalia por su negativa a permitir que su tecnología se utilice en operaciones de vigilancia masiva y en el desarrollo de armas autónomas.
Hasta hace poco, el Pentágono empleaba el modelo de IA Claude de Anthropic para gestionar información clasificada, y los altos mandos estaban satisfechos con sus capacidades.
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Sin embargo, el desencuentro surgió cuando la empresa puso límites claros al uso de su tecnología: se negó a facilitar la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y a permitir la integración de su IA en sistemas de armas autónomas.
Según el comunicado oficial del Departamento de Defensa, “el Ejército no permitirá que un proveedor se interponga en la cadena de mando restringiendo el uso legal de una capacidad crítica y poniendo en peligro a nuestros combatientes”.
La Casa Blanca consideró la postura de Anthropic demasiado restrictiva, y el presidente Trump criticó abiertamente a la compañía por no ajustarse a los intereses del gobierno. Finalmente, el Pentágono informó a la dirección de Anthropic que tanto la empresa como sus productos son ahora considerados un riesgo para la cadena de suministro, con efecto inmediato.
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Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, mantuvo la posición ética de la compañía, fundada como una escisión de OpenAI para desarrollar IA más responsable.
Amodei argumenta que permitir el uso de sistemas generativos en armas autónomas supone un riesgo inaceptable. Si la IA puede ‘alucinar’ respuestas en contextos cotidianos, el peligro de errores letales en el campo de batalla es mucho mayor. Por ello, la empresa defiende que la supervisión humana debe ser imprescindible en cualquier aplicación militar de la IA.
La sanción impuesta por el Pentágono, normalmente reservada a compañías extranjeras como Huawei, implica la suspensión de un contrato de 200 millones de dólares y obliga a todas las empresas colaboradoras del Ejército a abandonar el uso de Claude.
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Anthropic ha calificado la decisión de “no legalmente válida” y ha anunciado que la impugnará ante los tribunales. El gobierno ha establecido un periodo de transición de seis meses para que el Ejército elimine gradualmente el uso de la IA de Anthropic en sus sistemas.
Mientras Anthropic mantiene su postura ética y se niega a flexibilizar el uso de su inteligencia artificial, el Pentágono ha decidido buscar alternativas y cerrar acuerdos con otras compañías tecnológicas. Según Axios, ya se ha firmado un convenio con la empresa de Elon Musk para integrar el modelo Grok en las redes militares secretas.
Con este movimiento, las fuerzas armadas estadounidenses sustituyen el sistema Claude de Anthropic por Grok, un modelo que acepta todas las condiciones establecidas por el Departamento de Defensa, sin restricciones para tareas como la vigilancia o el manejo de armamento autónomo.
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La adopción de Grok representa el fin del dominio exclusivo de Claude en el procesamiento de información confidencial, consecuencia directa de la negativa de Anthropic a modificar sus políticas de uso.
Además, el Pentágono no descarta ampliar su red de colaboradores tecnológicos. Fuentes internas revelan que siguen en marcha negociaciones con gigantes como Google y OpenAI para diversificar los proveedores de inteligencia artificial en proyectos clasificados, consolidando así un enfoque más abierto y competitivo en la adopción de estas tecnologías.

